Ahora sólo se trata de corazones impuros que pretenden desnudarse con el aliento de unas cuantas mentiras, que por un momento nos hace nublarnos ante lo que siempre ha sido verdadero…
Mientras en tu voz los sueños dormidos fueron olvidados cada vez que tus labios tocaron algunos que no fueran los míos…
Desnúdate frente a esta perspectiva que nunca podrás volver a poseer, suplirte con un calor humano diferente fue más fácil de lo que creí, la respuesta estaba delante mío y me negaba a aceptarla…
Me pregunto qué harás cuando tus deseos se hayan esfumado y tu corazón implore mi nombre, ojalá tengas menos disturbios que los que causaste en mi…
Porque hoy, anestesiada de tu ausencia, me dispongo a olvidarte.
Pau Seyer.